II

 

 

Tres culturas

 

Este período se inicia con la conquista musulmana de la ciudad en el año 711. Desde entonces la población se mostrará siempre rebelde al poder del califato de Córdoba. Tras la caída del último rey visigodo, Don Rodrigo, y con él la monarquía visigoda, los musulmanes entran en la ciudad bajo el mando de Tarik. Pronto los musulmanes se dan cuenta de que la población toledana no acepta el poder de Córdoba, mostrándose rebelde en diferentes ocasiones, como al parecer ocurrió en el año 808 cuando la nobleza toledana se rebeló contra el despótico gobernador de la ciudad y según cuenta la leyenda, durante una fiesta en honor del hijo del califa, los invitados fueron degollados, por orden del gobernador, y arrojadas sus cabezas a un foso preparado expresamente para esta función. Esta es la leyenda de la "Noche Toledana" o la "Jornada del Foso" que como vemos tiene fundamentos históricos.

 

Tras la caída del califato Toledo se convierte en Reino Taifa bajo el poder del rey Al Mamún, reinado durante el que avanzarán de manera importante las Artes y las Ciencias.

 

Más tarde llegará la conquista cristiana de manos de Alfonso VI, manteniéndose la pacífica convivencia entre las tres culturas que coexistían en la ciudad. A partir de aquí la ciudad sufrirá los ataques de almohades y almorávides como cuenta la leyenda de la "Peña del Rey Moro" que hoy es recordada por un conjunto de rocas en forma de cabeza humana cubierta por un turbante que según la leyenda correspondería a un caudillo almorávide que quiso recuperar la ciudad y murió en el intento sin poder conseguirlo excavando allí su tumba y esculpiendo su imagen como recuerdo a su perseverancia.

 

Por tanto en el siglo XII Toledo se incorpora al reino de Castilla y León convirtiéndose en capital eventual aunque no por ello perderá protagonismo ya que un siglo después su importancia se verá incrementada con el inicio de las obras de la Catedral, siendo rey Fernando III el Santo.

 

Uno de los periodos de mayor esplendor de la ciudad es el que se inicia con el reinado de Alfonso X el Sabio. Toledo se convierte en capital de la cultura europea; la Escuela de Traductores llega a su máximo esplendor en este momento cuando se trasladan a Toledo los restos de la biblioteca de Al Hakam II, cuyos fondos, que los árabes habían traducido del griego, se traducen aquí al latín y después al romance proporcionando así un enorme caudal de conocimientos. Se traducen también importantes documentos sobre medicina, filosofía, cosmografía y ciencias esotéricas que ahora se dan a conocer en Occidente. Esta frenética actividad intelectual hace que Toledo sea centro de atracción de artistas, científicos y eruditos de toda Europa. No solo se traducen obras antiguas sino que también se generan otras que tendrán una importante trascendencia. Es el caso de "Las Partidas" o las "Tabulae Toletanae", tablas astronómicas calculadas sobre el meridiano de Toledo que incluso llegó a utilizar después Copérnico. También impulsó y promovió la traducción de numerosas obras griegas como el Tetrabiblos, islámicas como el Libro de los Juicios de las Estrellas o la Escala de Mahoma e incluso procedentes de la cultura hindú que fueron trasmitidas a través de autores musulmanes y hebreos.

 

Durante este periodo Toledo se convierte también en punto de referencia en el plano político, siendo la balanza que decidía posteriormente durante guerras fraticidas que se sucedieron durante los siglos XII, XIII y XIV en buena parte de la Península. Toledo será un importante centro político que, hasta el Renacimiento, tuvo mucho que decir sobre los candidatos al trono. La ciudad era además un centro estratégico donde se tomaban todas las decisiones militares para la conquista del sur de la Península.

  

 

Costumbrismo

 

Toledo a partir del siglo XVII pasa de ser una ciudad palaciega a ser una ciudad conventual. Proliferan las órdenes y congregaciones religiosas que en la mayoría de los casos estaban financiadas por la monarquía y la nobleza. Su fundación puede estar relacionada con el ingreso de las hijas e hijos no primogénitos en estas congregaciones donde se aseguraban un futuro y una buena educación; su finalidad podía ser también la de panteón o la especial devoción de un rey o reina a esa orden.

 

En el siglo XVII muchos palacios se convierten en conventos, desapareciendo en cierto modo el carácter palaciego de la ciudad. Se pasa de un medievalismo a un intento de clasicismo que no se consuma por las condiciones geográficas de la ciudad. Las órdenes y congregaciones cuentan con el apoyo real que aportan una serie de privilegios como donaciones de rentas y tierras, monopolios, etc.. Además eran lugares seguros para la educación de los hijos del rey. Hay órdenes que reciben un beneficio mayor por la especial devoción de sus mecenas; es el caso de San Juan de los Reyes que recibe una especial atención de los Reyes Católicos y en especial de la reina Isabel.

 

Los conventos llegan a ocupar enormes manzanas y en ocasiones prolongan su espacio por medio de cobertizos a otras casas próximas. Fueron remodelados en su mayoría en los siglos XVI y XVII en estilo renacentista y barroco ya que las donaciones se incrementan como consecuencia del aumento de rentas que permitió el descubrimiento de América. A finales del siglo XVII se inicia un proceso de decadencia para estas instituciones. Otras causas que provocan esta decadencia son la guerra de la Independencia durante la que se destruyen muchos conventos, así como las desamortizaciones del siglo XIX. Hoy en Toledo los conventos siguen configurando una parte importante de la ciudad. Su número ha ido disminuyendo a medida que la vocación descendía también. Para paliar esta situación y evitar que los conventos se vengan abajo se han emprendido algunas campañas de restauración y en el plano espiritual, se han incorporado novicias de países como la India.

 

En el plano político Toledo recobra, con la revolución de 1868, las esperanzas de ser una ciudad moderna y de salir de su acentuado estado de provincialismo. Para ello se acometen obras públicas para realizar la infraestructura básica que debía tener una ciudad que pretendía recobrar su antiguo esplendor: luz eléctrica, red de teléfonos, agua corriente, ferrocarril, etc..

 

En este periodo se intenta solucionar uno de los problemas que siempre ha sido una asignatura pendiente para la ciudad y que sólo los romanos supieron solucionar con eficacia: el abastecimiento de agua. Los romanos consiguieron subir las aguas del Tajo mediante un sistema hidráulico que incluía un acueducto del que todavía hoy podemos ver restos. Los intentos posteriores de abastecer de agua a la ciudad fueron en vano, tan solo el artificio de Juanelo logró en parte este objetivo ya que no duró mucho tiempo. En este periodo apenas existía el agua corriente por lo que se proyecta la construcción de una planta elevadora de aguas desde el Tajo que pudiera resolver este problema.

 

Este afán modernizador se materializa también en el aspecto urbanístico de la ciudad, construyendo edificios neogoticistas o neomudéjares y se desarrollan proyectos que intentan hacer una reorganización urbanística alineando en la medida de lo posible las zonas más céntricas de la ciudad; para ello se realizan también numerosos miradores tratando así de sacar partido a su patrimonio arquitectónico y al emplazamiento de la ciudad que permite admirarlo en todo su esplendor.

 

 

Alhondiga

Baños Árabes

Calle de Toledo

Catedral

Catedral (Puerta del Perdón)

Catedral (Transparencias)

Colegio de Infantes

Convento de Carmelitas de San José

Convento de las Comendadoras

Convento de los Carmelitas Descalzos

Convento de San Clemente

Convento de Santa Fe

Convento de Santa Isabel de los Reyes

Diputación

Estación de Ferrocarril

Hospital de la Santa Cruz

Iglesia de San Bartolomé

Iglesia de San Cipriano

Iglesia de San Román

Iglesia de San Vicente

Iglesia de Santa Eulalia

+

Iglesia de Santo Tomé

Monasterio de San Juan de los Reyes

Monasterio de San Juan de los Reyes

Monasterio de San Juan de los Reyes

Museo de Arte Contemporáneo

Oratorio de San Felipe Neri

Palacio de Benacazón

Posada de la Hermandad

Puerta de Alarcones

Puerta de Alcántara

Puerta de Balmardón

Puerta del Cambrón

Puerta del Cambrón

Puerta del Sol

Puerta Vieja de Bisagra

Sinagoga de Santa Maria la Blanca

Sinagoga del Tránsito

Torre de San Cristóbal