TORRES DE SERRANOS

 

 

 

 

Cual centinela de la bella urbe levantina, mirando al Turia y dominando su huerta, se elevan las grandiosas torres gemelas de Serranos, híbridas de fortaleza y de arco triunfal. Constituyen uno de los más bellos monumentos de Valencia, por ser obra gallarda del periodo medieval, alarde del arte gótico y testimonio perenne de la gloriosa historia de la capital.

 

La obra de su edificación duró de 1.392 a 1.398, a cargo de la junta de fábrica de muros y valladares, mediante un impuesto sobre carnes. Dirigió la obra el cantero Pedro Balaguer, al parecer inspirado en la puerta Real de Poblet, superándola en esbeltez, grandiosidad y riqueza ornamental.

 

Resulta un castillo de tres cuerpos: dos torres de planta hexagonal unidas por otro cuerpo central cuadrilongo perforado en su base central para facilitar el ingreso a la amurallada ciudad. Algo hundido hacia el interior y menos alto que las torres que enlaza es este cuerpo central. La fachada mira al campo, sin ventanal alguno y con timbre real primorosamente labrado por E. Alemany, sobre la puerta dovelada en arco de medio punto. A los lados se repite el escudo de la ciudad por ángeles sustentantes. Más arriba, una arquetería ciega se eleva del muro central bajo la saliente barbacana que rodea el frontispicio y lados del conjunto, ya cerca del almenado de su cumbre. Por la parte interior las cinco salas (dos superpuestas en cada torre y una central, bajo terraza y sobre la puerta) muestran descubiertos sus grandes arcos hacia en interior de la ciudad, sin reserva alguna, pues toda precaución es solo para el exterior: foso, puente, saeteras, almenados, etc. En esto se diferencia de las demás fortalezas cerradas a todo viento. Igualmente desmantelada aparece la escalera principal, de acceso hasta la primera estancia, y las secundarias, que conducen a las terrazas superiores. Ojivales puertas comunican al adarve de las murallas empalmadas a ambos lados, al igual que las torres de Cuarte, resultando ambas como broches gigantes del pétreo anillo que circundaba la antigua Valencia. Pero estas torres de Serranos, a pesar de su mayor antigüedad, son mucho más bellas que las de Cuarte; de ajustada sillería y atinadas proporciones.

 

¿Son estas torres de Serranos una ergástula, un arco triunfal o una fortaleza? De todo ello tienen. Durante el reinado de Pedro el Ceremonioso (o del Punyalet) y en sus guerras con Pedro el Cruel de Castilla, vino a fortificarse Valencia, y las torres de Serranos sustituyeron con ventaja a la puerta de Roteros. González Simancas alaba el poder defensivo de estas torres y añade que, concebido y ejecutado el plan poco antes de demostrarse la eficacia de la artillería, esta fortificación valenciana resultó en su tiempo un modelo perfecto entre las de su clase y capaz de resistir todos los medios de ataque con que contaba entonces la poliorcética en España. En efecto: durante la historia bélica o militar de la ciudad, estas torres han jugado importante papel, como las de Cuarte, que son de semejantes dimensiones y forma constructiva. Y si en tiempo de guerra fueron castillo, en épocas de paz resultaron arco triunfal para recibir a sus hermanos los catalanes y aragoneses en los estados de la Corona de Aragón. Las crónicas nos describen estas torres engalanadas con banderas, farolas y guirnaldas de mirto y laurel cada vez que recibía Valencia a sus reyes, saliendo la ciudad a recibirles a su sombra.

 

 

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