TORRES DE CUARTE

 

 

 

 

Son ya de fines del mismo siglo XV y medio siglo posteriores a las de Serranos, y aunque tan gigantescas y esbeltas como aquellas, carecen ya de las afiligranadas labores de cantería que enriquecen a las de Serranos. Son también dos torres gemelas, pero no poligonales, sino cilíndricas por delante y achaflanadas por la parte interior, o cortando en planos los cubos, y con el portal dovelado en el cuerpo central que las une. Los ángulos y aristas, arcos y cuerpos superiores voladizos son de piedra de sillería; pero la obra mural, de gruesa mampostería, es tan fuerte, que resistieron, sin otra mella que los numerosos impactos, los bombardeos de la artillería francesa hace ya dos siglos (tres y pico después de su edificación). Fueron obra de Pedro Bonfill en 1.444, a costa de la ciuadad de Valencia, con cargo a muros y valladares, según reza una inscripción lemosina (1). Tienen menos aspecto de arco triunfal que las de Serranos, pero más severidad militar que aquéllas. A mediados del siglo XVII dejaron de ser fortaleza las torres de Cuarte para convertirse en prisión de mujeres honradas, hasta la guerra de la Independencia, en que se necesitaron las torres para volver a su misión de fortaleza. Con tal motivo se incautó de ellas el ramo de Guerra, no obstante ser obra propia de la ciudad, costeada con 2.000 florines áureos desde 1.442, por el Municipio, para su vigilancia y seguridad. El estado solo reconocía la propiedad de Valencia sobre sus torres para hacerle sufragar los gastos de sus reparaciones y conservación y unas obras que interiormente desquiciaron el monumento al habilitarlo para prisiones militares; y así continuó la detentación durante los últimos tiempos de la monarquía. Al fin, el Gobierno provisional de la República, atendiendo al justo ruego de Valencia, después de declarar las torres de Cuarte monumento nacional, en la Gaceta de 2 de septiembre de 1.931 publicó un proyecto de ley concediéndolas a la ciudad. Últimamente se han restaurado ya estas torres, con el mismo cuidado con que se restauraron las de Serranos, devolviéndolas a su prístina pureza gótica de gigantes torres guerreras de la ciudad de las flores, dignas de mejor respeto del que merecieron, hasta hace casi un siglo, por los gobernantes de la nación, siquiera sea por las cicatrices que muestran como condecoraciones desde la guerra de la Independencia (2). Las de Cuarte, como las de Serranos, ofrecen al forastero la contemplación de bellos panoramas.

 

 

(1)   Todavía se conserva sobre una plancha de cobre en el muro exterior la inscripción que se consignó al construirse esta torre. Está escrita en valenciano y dice así: "A gloria e honor de Nostre Senyor y Deu Jhesus Salvador e Senyor e del Benaventurat Sant Jordi aquest portal fon començat a XXII de juny de la Nativitat de Nostre Senyor MCCCCXXXXIIII regnan lo escelent Ry e Senyor Nalfons Rey d'Aragó e de les dues Sicilies; essent Jurants en Pere Serra y mossen Guillem de Pertusa, generosos, y Pedro Andreu, Guillem Zaera, Lois Frigols y Manuel Lloréns, ciutadans".

(2)   En la guerra de los franceses invasores, especialmente en el segundo asedio de la ciudad, Moncey enfiló su artillería particularmente contra las torres de Cuarte, defendidas por el pueblo sin distinción alguna de clases sociales.

 

 

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