CASTILLO DE COCENTAINA

 

 

 

 

A mediados del siglo XIX, Madoz, en su Diccionario, nos describía esta villa, rodeada todavía de grandes trozos de muralla, con alguno de los catorces torreones y puertas fuertes, fortificación de origen romano quizá, restaurada por los árabes. Dominando esta plaza fuerte se encumbra sobre el vecino cerro de árido peñascal la torre cuadrada denominada el castillo, de edificación posterior a las defensas que rodeaban el poblado. El punto de emplazamiento es de gran estrategia militar por el valle que domina. Se dice que tuvo comunicación subterránea con el palacio condal de Cocentaina y que hace más de un siglo se encontró la gran llave de dicha fortaleza.

 

Jaime I conquistó a los árabes este castillo y villa, y en junio de 1258, desde Valencia, encomendó su custodia, como la del de Alcoy, a un personaje de nombre ilegible en la Real Provisión, y que el padre Luis Fullana, en su Historia de Cocentaina, deduce  fue Andrés de Odena, con salario de 2.540 sueldos. Y en julio de 1264, desde Huesca, la encargó a su hijo Pedro Fernández, con la de los vecinos castillos de Relleu, Ibi y Bocairente, con guarnición de treinta hombres el primero y seis cada uno de los restantes, y con amplias facultades para la reparación de dichos castillos  a costas del rey (según consta en el archivo de la Corona de Aragón, reg. 13, folio 193). Más tarde, desde Lérida, en septiembre de 1291, el castillo y villa de Cocentaina, erigido en cabeza de condado, lo donó Jaime II al almirante Roger de Lauria, el esposo de su tía Saurina de Entenza, con el mero imperio de esta villa y la de Alcoy y otras, vitaliciamente.

 

 

Después vino a parar a los duques de Medinaceli, que aún tienen aquí su palacio, aunque en deplorable estado de abandono. Es un edificio del siglo XVI, cuadrangular, torreado y con galería en el cuerpo central. El patio interior muestra, aunque no completo, un claustro de arcadas renacientes. Lo más esplendoroso es la sala dorada, enriquecida con pinturas notabilísimas en frisos y bovedas, combinando reyes navarros entre emblemas y blasones.

 

Además, en el término de Cocentaina, junto a la carretera de Alcoy a Callosa de Segura, está el castillo arruinado de Les Penelles, en el grupo de masías y ermitorio de este mismo nombre. Aparece aislado en lo alto de un montículo peñascoso. Lo mejor conservado es la torre del homenaje, dominando un extenso valle hacia Cocentaina por el lado opuesto a Villena, que aparece a la vista.

 

 

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