CASTILLO DE BIAR

 

 

 

 

Castillo de origen árabe, declarado monumento del Tesoro Artístico Nacional, a pesar de lo deteriorado y de su escaso arte. Su situación es pintoresca, en la cumbre del peñón cuya base circunda la villa. Rodeando el cuerpo principal de edificación, conserva aún dos órdenes de murallas, una interior y otra exterior, con almenas ambas y varios aljibes. Sobre un ángulo está cimentada la gran torre de tapias argamasadas, que constituye el elemento principal de esta antigua fortificación, cuyo intramurado se aprovechó luego, durante algún tiempo, para cementerio católico. Encumbrado el castillo en la ingente y aislada montaña de Biar, era un importante fuerte fronterizo al enemigo de Villena. Más abajo de la fortaleza hay una barbacana o muro, en cuyo recinto estuvo la primitiva población. Este castillo constituye el emblema del escudo de la villa - como en Játiva y en centenares de pueblos de España -. Es de fácil visita y desde sus muros se domina bello panorama.

 

A mediados del siglo XIII sitió Jaime I el castillo de Biar, y sucesivamente se fueron rindiendo después, casi sin lucha, todos los que quedaban por conquistar desde el río Júcar hasta el reino de Murcia, incluso el de Denia, y al fin Játiva. Respecto al primero, recibió en Valencia la visita de dos moros de Biar, diciéndole que contase con sus largas parentelas y partidarios para la rendición del castillo. Y el rey, satisfecho con adquirir castillo de tanta valía, fue allá con la novedad de un recibimiento hostil, por lo que después de cuatro días de incertidumbre, sentó sus reales en un cerro cercano, formalizando el cerco de la plaza fortificada. En su ayuda acudió el maestre de Santiago.

 

En el sitio de Biar, los moros que eran más de setecientos, armaron continuas escaramuzas, y el rey mandó hacer una máquina pedrera y llamó a ricohomes y caballeros de las Ordenes militares para arreciar el combate al castillo sitiado. Y vino Guillen de Moncada con sesenta ballesteros de Tortosa, para batir la villa, que se tomó en 1.245, después de causarse daños por una y otra parte combatiente. Era alcaide un robusto y sagaz moro llamado Muza Almoravid, y se concertó continuar los moros con su ley de Mahoma y sus propiedades, y al entregar el castillo al rey, la villa le abrió sus puertas.

 

Los moros, viendo a don Jaime dueño de los castillos de Játiva y de Biar, se le fueron rindiendo, hasta el reino de Murcia, y en 1.253, era ya dueño absoluto de todos los castillos y fortalezas del histórico reino de Valencia.

 

 

 

 

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