CALLES CON HISTORIA

 

A menudo pasamos por las calles, leemos sus nombres, e incluso los conocemos desde pequeños y nunca nos hemos molestado en pensar de dónde provienen. En muchos casos se tratan de nombres de personas ilustres, personajes famosos, profesiones o nombres de otras poblaciones o países, pero en otras ocasiones se trata de nombres curiosos (aunque sean comunes) cuyo origen desconocemos por completo. Vamos a ver algunos de estos nombres y vamos a dar una explicación de su origen. Sabiendo esto, podremos tratar de imaginar cómo era en otro tiempo.

 

Relación de las calles y situación:

 

Alcalá

Sale de la Puerta del Sol hasta la Carretera de Aragón.

Metro Alcalá

Arenal

Sale de la Puerta del Sol. Metro Sol.

Avenida Felipe II

Sale de Alcalá

Ayala

Sale de la Castellana

Carretas

Sale de la Puerta del Sol. Metro Sol.

Gran Vía

Zona centro. Metro Gran Vía.

Manuela Malasaña

Sale de la Glorieta de Bilbao. Metro Bilbao.

Montera

Sale de la Puerta del Sol. Metro Sol.

Plaza de Carros

Junto a la Pl. San Andrés, al final de la Cava Baja. Metro Tirso de Molina.

Plaza de la Cebada

A mitad de la C/ Toledo. Metro Tirso de Molina.

Plaza del 2 de Mayo

Se toma desde Glorieta de Bilbao, la C/ Manuela Malasaña y se baja por C/ Ruiz.

Plaza Lavapiés

Zona Embajadores. Metro Lavapiés.

Plaza Puerta Cerrada

Al final de la C/ Cuchilleros. Metro Tirso de Molina. Ribera de Curtidores:   Va desde la Plaza del Cascorro hasta la C/ Ronda de Toledo. Metro La Latina.

Serrano

 

 

CALLE ALCALÁ

Debe su nombre a ser el camino de salida de Madrid hacia la ciudad de Alcalá de Henares donde, por cierto, terminaba la primera jornada de viaje en la época de las diligencias. Llamada en un principio de los Olivares, haciendo referencia a dos muy frondosos que en ella había y que, junto a la fuente, se conocían como "Caños de Alcalá". En un principio terminaba en la Puerta de Alcalá, ampliándose posteriormente hasta las Ventas del Espíritu Santo y más tarde hasta donde hoy conocemos.

La Puerta de Alcalá se hallaba situada frente a la calle Alfonso XI, trasladándose posteriormente a su actual enclave.

Carlos III la convirtió en la entrada principal de la Villa, estando unida a la cerca que rodeaba la ciudad y que, en el barrio de Salamanca, continuaba por lo que hoy es la calle Serrano hasta Goya, por donde bajaba hasta encontrar la Puerta de Recoletos, situada en el centro de la plaza de Colón. Las verjas que cerraban sus vanos perduraron hasta el s. XIX. Sus dos caras son diferentes, ya que cuando Sabatini presentó al rey dos proyectos a este le gustaron ambos por lo que, con diplomática habilidad, el arquitecto optó por ejecutar los dos, uno a cada lado de la puerta. Los cañones del general Bessières, en la expedición francesa de los Cien Mil Hijos de San Luis en 1823, le dejaron heridas de bala que aún hoy pueden apreciarse, al igual que sucede con algunos balazos del atentado contra Eduardo Dato.

En el tramo de Cibeles a la Plaza de la Independencia, en la acera de los impares, estuvo la prisión de la corona y, pasada esta plaza, los quemaderos de la Inquisición. Posteriormente sobre esos terrenos se construyó la plaza de toros, que se mantuvo hasta 1874. Sigue siendo Cañada Real desde el privilegio que la Villa concedió a raiz de una epidemia de peste que asoló la ciudad, ya que se creía que el paso de estos rebaños, compuesto por gran número de reses, purificaba la atmósfera.

CALLE ARENAL

En nombre de esta calle se remonta a 1656, cuando Madrid compró terreno para ensanchar esta calle que iba desde la callejuela del Puente de San Ginés hasta la entrada de la antigua calle de las Hileras.

 

Adopta el nombre de Arenal debido a que se trataba de un terreno arenoso.

 

AVENIDA FELIPE II

Llamada antaño avenida de la Plaza de Toros, ya que en el lugar en el que ahora se encuentra el Palacio de los Deportes estuvo la plaza de toros hasta el año 1934. Se terminó de construir en 1874 y la primera corrida fue un lluvioso 4 de septiembre de aquel año, con toros de varias ganaderías (Veragua, Miura, etc.). Los diestros, de antología: Lagartijo, Currito, Frascuelo...

El 23 de mayo del siguiente año se celebró la primera corrida de Beneficencia, donde tuvo lugar la primera cogida mortal de la nueva plaza: la del banderillero Mariano Canet "Yustó", víctima del toro de Miura "Chocero". Su primer empresario, Casiano Hernández, trasladó a esta plaza el cartel que exhibía en la antigua de la puerta de Alcalá y que decía: "Oy no ay sol".

Los días 25 y 26 de enero de 1878 se celebraron las primeras carridas reales, desde las que hubo en la Plaza Mayor, presididas por Alfonso XII para celebrar su enlace con Doña Mercedes de Orleans. De nuevo se repetirían estas corridas, los días 1 y 2 de diciembre de 1879, para celebrar el enlace con su segunda esposa Doña María Cristina de Habsburgo.

En la historia de esta plaza se sucedieron fechas importantes con importantes invitados como, de nuevo, las corridas reales de los días 21 de mayo de 1902, con motivo de la jura de Alfonso XIII, y del 2 de junio de 1906 para celebrar su boda; la celebración de los centenarios de Calderón, en 1881, y del descubrimiento de América en 1892; y los agasajos dedicados a tantas personalidades: el príncipe de Gales, luego Eduardo VII; el príncipe imperial de Alemania, luego Federico III; los reyes de Portugal, de Siam, de Bélgica, el Sha de Persia; los presidentes de la República francesa: Loubet, Fallieres y Poincaré.

El actual nombre se debe a nuestro monarca (Valladolid 1527 - El Escorial 1598), que fue de España, de Portugal y de las Indias, en cuyos dominios "no se ponía el sol". Estos eran: los estados de Castilla, Aragón, Navarra, Valencia y Cataluña; las islas mediterráneas de Sicilia, Cerdeña y las Baleares; en Europa, el Rosellón, el Franco Condado, Países Bajos, Milán y el reino de Nápoles; en África, Orán, Bugía, Túnez, parte de Marruecos y las Canarias; en América, México, América Central, las Antillas y toda América del Sur, menos Brasil; en Oceanía, las Filipinas, parte de las Molucas y otras islas, así como algunos puntos de la India. Se casó con María de Portugal, con María Tudor, reina de Inglaterra, con Isabel de Valois y con Ana de Austria, madre de su sucesor Felipe III.

CALLE AYALA

Se llamó primeramente Pajaritos debido, según algunas versiones, al arroyo que seguía su misma dirección hasta el Abroñigal y, según otras, por ser el camino que tomaban los cazadores de esa barriada. Su nombre se debe a Adelardo López de Ayala (Guadalcanal, Sevilla 1828 - Madrid 1879), periodista, poeta y político. Miembro de la Real Academia Española, Ministro de Ultramar y presidente del Congreso tras el triunfo de la Revolución de 1868. Le sorprendió la muerte cuando disponía su matrimonio con la actriz Elisa Mendoza y hacía construir una casa en la calle que hoy lleva su nombre, esquina con Velázquez, y que más tarde habitaría el general Primo de Rivera.

En el número 15 estuvo la Sociedad Protectora de los Niños, creada en 1879 por Julio Vizcarrondo (S. Juan de Puerto Rico, 1830-Madrid, 1889 - escritor, político y periodista), para protegerlos del abandono, la miseria y los malos tratos.

Entre las calles de Alcántara y Montesa aún podemos observar, perfectamente conservado, uno de los "hotelitos" que formaban la colonia Naciones, cuya fama se extendía por todo Madrid.

  CARRETAS

Esta calle conserva el mismo nombre desde el siglo XVI. La tradición cuenta que durante el levantamiento de las Comunidades de Castilla, se formó en ese lugar un parapeto formado por carretas, detrás de las que se defendieron los amotinados. Viéndose vencidos, colocaron en las carretas a los enfermos del próximo hospital de San Ricardo, ante lo cual las tropas de Carlos V tuvieron que llegar a un acuerdo. De este modo quedaron libres los Comuneros de Madrid.

 

GRAN VÍA

Nadie supone al hablar de la Gran Vía que el origen del nombre no sea por ser una de las grandes vías de la ciudad, sino que proviene de una crítica. En 1862 se habla por primera vez de la creación de una arteria que uniese la C/ Alcalá con la plaza de España. La construcción de la calle suponía la desaparición de catorce calles y la demolición de más de trescientas casas. Así, en 1886 aparecen burlas en una revista madrileña que se denomina Gran Vía sobre la construcción de la nueva calle; se ironizaba sin cesar sobre las obras y proyectos sin fin.

 

Hubo que esperar hasta 1910 para que Alfonso XIII golpeara con una piqueta de plata la primera de las casas que iba a ser destruida, iniciando así el proyecto que nunca se había comenzado. Se trazó la calle con las novedades arquitectónicas del momento. De hecho, el estilo de los primeros edificios de la Gran Vía son claramente americanos, similares a las construcciones de Chicago.

 

MANUELA MALASAÑA

Este es un caso curioso de equivocación de la historia. La calle recibe el nombre de Manuela Malasaña, a quien la leyenda trata como una heroína que luchó junto a su padre en la defensa del Parque de Artillería de Monteleón el 2 de mayo de 1808. Pero la realidad, que ahora se conoce, es muy distinta: esta joven madrileña, bordadora de profesión, regresaba del trabajo a su casa cuando unos soldados franceses la pararon y la registraron. Entre sus útiles de labor había unas tijeras, que fueron consideradas como arma. Ante la prohibición de portar armas, esta joven de 17 años fue fusilada.

 

MONTERA

Existen dos versiones sobre el origen del nombre de esta calle.

 

Por donde hoy se sitúa la calle había en otros tiempos un cerro donde vivía la mujer de un montero del rey Felipe II. La mujer poseía una hermosura tal, que conocida por todos los habitantes de la corte, consiguió dejar perpetua su memoria en la calle en la que habitó.

 

Otra versión dice que el nombre lo recibe por corrupción del vocablo Montería. Se trataba del lugar por el que salían los caballeros de cacería.

 

PLAZA DE CARROS

Esta plaza en la que hoy en día encontramos un parque era en otros tiempos parada de carros. Además, allí se situaban desde muy antiguo los que alquilaban carros para el transporte de materiales. Todavía en 1930 podían verse carros llenando la plaza.

 

PLAZA DE LA CEBADA

La plaza de la Cebada era el escenario tradicional de venta de grano y alimentos. Se ofrecían los productos al aire libre entre el bullicio. Esta plaza mantiene su nombre desde el S. XVI.

 

PLAZA DEL DOS DE MAYO

Si hoy en día decidimos visitar la plaza del Dos de Mayo, encontramos una plaza más en la que hay una estatua que no sabemos de qué es, y una especie de arco de ladrillo, que puede parecernos incluso de mal gusto por su escasa belleza. ¿A quién se le ocurrió incluir esa vulgaridad de ladrillo en mitad de la plaza?.

 

Si comenzamos a pensar, podemos llegar a relacionar el nombre de la plaza con el año 1808. Además existe un cuadro, que de algún modo nos hace recordar una fecha muy próxima: Los fusilamientos del 3 de mayo, de Goya.

 

Tratemos de volver al pasado. Estamos en Madrid, el 2 de mayo de 1808. La atmósfera de la ciudad está muy cargada, pero no es el clima, sino desconfianza y odio contenido. La ciudad está ocupada por tropas francesas y la familia real ha huido abandonando así al pueblo a su suerte. El pueblo de Madrid decide levantarse en masa ante el Palacio Real, y este levantamiento corre como la pólvora por el resto de la ciudad. En el norte una frágil puerta de ladrillo guarda la finca del Palacio de Monteleón, convertido en aquel entonces en Parque de Artillería. Allí acudieron los madrileños en busca de armas, y defendiéndolas murieron ante las tropas francesas. También el Parque cayó. En 1869 el cuartel fue derribado, creándose así varias calles y la Plaza del Dos de Mayo, en recuerdo a los que cayeron en 1808. La puerta del Palacio de Monteleón se conservó en su lugar, convirtiéndose en el monumento central de la plaza, simbolizando un arco de conmemoración al valor de los madrileños.

 

PLAZA DE LAVAPIES

Debemos recordar que Madrid es un lugar donde se encuentran muchos pueblos y culturas. La población judía ha sido durante mucho tiempo parte de nuestra historia. Y ese es probablemente el origen de la Plaza de Lavapies. Se supone que el nombre proviene de una fuente usada por la población judía del barrio, para la ablución de las extremidades inferiores. Si ese era el destino de la fuente, no puede asegurarse, lo que sí es seguro, es que la plaza estuvo presidida hasta el siglo XIX por una fuente que congregaba a vecinos y aguadores.

 

PLAZA PUERTA CERRADA

Es curioso encontrarnos con esta plaza cuyo nombre nos remite a una puerta que no podemos ver. En ese lugar se encontraba una puerta que era lugar de acceso a través de la ciudad amurallada de Madrid. Tras ella se abría un pasaje sombrío en donde era frecuente encontrar malhechores y bandoleros. Al ser una salida con peligro y al mismo tiempo una posible vía de acceso para esos mismos peligros, se decidió cerrar la puerta. Estuvo cerrada durante largo tiempo, pero ante el crecimiento de la ciudad, se derribó la ciudad y con ella su Puerta Cerrada. Esto sucedía en el año 1569.

 

RIBERA DE CURTIDORES

Hoy en día es una calle conocida por albergar cada domingo el mercadillo madrileño por excelencia: el Rastro. Por donde hoy circulan cada domingo riadas de gente, bajaba siglos atrás un arroyo teñido del rojo por la sangre de las reses degolladas. Allí se reunían los curtidores en su trabajo, y allí mismo vendían sus mercancías. La calle siempre ha sido lugar de venta y comercio, manteniéndose hasta nuestros días.

 

CALLE SERRANO

Llamada en un comienzo bulevar Narváez, toma el nombre del general D. Francisco Serrano y Domínguez (San Fernando, Cádiz 1810 - Madrid 1885) duque de la Torre, ministro de la Guerra, regente de la nación, dos veces presidente del gobierno y capitán general de Cuba, donde hizo una gran fortuna permitiendo el tráfico negrero. Habitaba el general en la casa existente en el hoy nº14 de esta calle, donde también murió y donde tuvo el famoso teatro Ventura, en el que actuaban gran número de aristócratas aficionados a la escena.

 

Esta calle, abierta por D. José de Salamanca en los últimos años del reinado de Isabel II, seguía la antigua cerca de la villa en el trozo comprendido entre la Puerta de Alcalá y lo que luego fue la calle de Goya, por donde bajaba dicha cerca hasta encontrar la Puerta de Recoletos, situada donde hoy está la plaza de Colón.

 

Sus primeras casas fueron las situadas entre las calles de Villanueva y Goya, algunas de las cuales todavía existen tal y como las construyó el marqués, siguiendo el modelo de espaciosas habitaciones y patios ajardinados. Desde la cafetería Mallorca, El Jardín de Serrano, se pueden contemplar estos jardines.

 

La primera estación de tranvías que tuvo Madrid estaba situada en la esquina de esta calle con la de Maldonado, de donde salió el primer vehículo el día 31 de mayo de 1871.

 

En ella tuvieron su residencia numerosos personajes de la vida política y cultural española, como Antonio de los Ríos y Rosas, José Fernández de la Hoz, Antonio Romero Ortíz, Manuel Alonso Martínez, Emilio Castelar, Francisco Navarro Ledesma, Miguel Moya, Antonio Cánovas del Castillo, Laureano Figuerola, José López Domínguez, Rafael María de Labra, Julio Burell, María Bushental, Angel Carvajal, José Lázaro Galdiano, Jacinto Miquelarena, Benito Pérez Galdós, Francisco Silvela, etc.

 

En el nº 7 estaba el restaurante Filiquier, donde Cánovas del Castillo se reunía todos los jueves con los redactores de "La Época".

 

En el 37 el Café Roma, en el que tenía su tertulia Gregorio Marañón.

 

La manzana entre las calles de Goya y Jorge Juan la ocupaba la fachada posterior de la antigua Casa de la Moneda, hoy sustituida por los jardines del Descubrimiento.

 

En el nº 1 tuvo su casa la duquesa de Prim, viuda del general y político. En la manzana comprendida entre las calles del Marqués de Villamagna y José Ortega y Gasset estuvo el magnífico palacio de Anglada, del que solamente quedan las enormes coníferas de su jardín, hoy pertenecientes al hotel Villamagna.

 

En el terreno que hoy ocupa la embajada de Estados Unidos existía el palacio de "La Huerta", que incluía la calle de Serrano aún no abierta en ese trozo. Pertenecía al marqués de la Puente y Sotomayor que la cedió a su hija, como regalo de boda, al contraer matrimonio con Antonio Cánovas del Castillo. Y allí estuvo la capilla ardiente del político, tras ser asesinado en Santa Agueda.

 

En ella ha tenido su sede hasta hace pocos años el diario ABC y están dos importantes museos: el Museo Arqueológico Nacional y el Museo Lázaro Galdiano.