GRANDES PINTORES

 

 

 

"EL GRECO", DOMÉNIKOS THEOTOKÓPOULUS

 

 

 

"María Magdalena en penitencia"

 

 

Doménikos Theotokópoulos (gr. Δομήνικος Θεοτοκόπουλος), conocido universalmente como El Greco ("El Griego"), fue un pintor, escultor y arquitecto de origen griego que trabajó principalmente en España. Nació en Candía (Creta) en 1.541 -   murió en Toledo el 7 de abril de 1.614. Sus obras, junto con las de Goya,  Velázquez, Murillo, etc., constituyen el epítome de la pintura española de todos los tiempos.

 

 Nació en la localidad de Candía, actual Iráklion, capital de Creta, que en aquel momento era posesión de la Serenísima República de Venecia. Casi nada se sabe de sus padres ni de su familia.

 

Doménikos estudió pintura en su isla natal, convirtiéndose en pintor de iconos, pero casi ninguna de sus pinturas de juventud ha sobrevivido. Estaban, probablemente, pintadas en el antiguo estilo bizantino aun vigente en la Creta de aquellos tiempos. Algunas reminiscencias de ese estilo son evidentes en sus trabajos posteriores.

 

El Greco se demostró un hombre cultivado y de gran erudición, por lo que en su juventud debe haber leído a los clásicos, a los contemporáneos y haber estudiado la arquitectura, la orfebrería, la escultura y la pintura de los grandes maestros.

 

Recientemente se identificó uno de sus trabajos en la Iglesia de Koimesis tis Theotokou, en Syros, lo que prueba que ya en Creta era considerado un maestro.

 

 

Venecia

 

Hacia 1.566 se trasladó a Venecia, donde trabajó en el taller de Tiziano y, sin duda, debió conocer a pintores como Tintoretto, el Veronés y Bassano, así como la obra de los pintores manieristas del centro de Italia (Domenichino, Parmigianino, etc.).

 

Entre las obras más conocidas de su período veneciano se encuentra "La curación del ciego" en la que se percibe la influencia de Tiziano en cuanto al tratamiento del color. Respecto de la composición de figuras y la utilización del espacio, la influencia de Tintoretto es notable. Como se observa, El Greco era, en consecuencia, discípulo de los dos grandes maestros del Alto Renacimiento.

 

Luego el pintor abandonó Venecia para encaminarse a la Ciudad Eterna.

 

En esta ciudad empezo a tener tendencias homosexuales. Segun cuenta una leyenda pinto cuadros en los que retrataba actos homosexuales

 

 

Roma

 

En 1.570 llegó a Roma, ciudad en la que permanecería seis años. Allí recibiría dos importantes dones: la influencia de la escultura de Miguel Ángel (evidente en el cuadro "La Piedad" de El Greco) y su apodo "Il Greco", ( "El Griego") con el que pasaría a la historia.

 

Entre las principales obras de su período romano se encuentran la "Purificación del Templo" y el "Retrato de Giulio Clovio".

 

De este período son los profundos estudios de El Greco sobre la arquitectura romana, que utilizó para dar estabilidad a sus cuadros insertando con frecuencia en ellos edificios y estructuras del Renacimiento romano.

 

 Durante su estancia en Roma, Doménikos conoció a varios muy importantes prelados de la iglesia toledana, que deben haberlo convencido de trasladarse a España.

 

 

 España

 

En 1.576 el artista abandonó, pues, la ciudad romana y después de una corta estancia en Malta, llegó a Toledo en la primavera de 1.577. Había llegado el momento de producir sus obras de madurez.

 

Los primeros encargos llegaron de inmediato: varios altares y, en el mismo año de 1.577, la célebre "Asunción de la Virgen" para la iglesia de Santo Domingo el Antiguo. Basada en la composición de la Asunción de Tiziano (Iglesia de Santa María dei Frari, Venecia, 1.516-18), los colores y las relaciones espaciales del cuadro comienzan ya a distanciarse del estilo italiano.

 

Este giro hacia un estilo personal, diferenciado de los de sus maestros, comienza a teñir el trabajo de El Greco a partir de aquí, utilizando colores menos convencionales, agrupamientos más heterodoxos de personajes y proporciones anatómicas únicas.

 

Aunque El Greco trató de obtener el apoyo del rey Felipe II para quien pintó "El martirio de San Mauricio y la legión tebana", estas peculiaridades estilísticas del pintor no fueron del agrado del monarca, que nunca le brindó su mecenazgo. A continuación pintó una de sus obras más bellas pero menos conocidas: "El martirio de San Sebastián", este gran lienzo se conserva en el museo catedralicio de Palencia.

 

Ansioso por conseguir la anuencia del rey, El Greco le presentó varios proyectos, especialmente algunos destinados a los futuros frescos de El Escorial (que sería terminado en 1.582), que el pintor ambicionaba tener la oportunidad de realizar. Envió al rey varias pinturas, pero todas fueron rechazadas. El sueño de Felipe II (15.78?) demuestra la capacidad del cretense para combinar complejas iconografías políticas con ortodoxos motivos medievales.

 

También trabajó para la Catedral de Toledo: el "Despojo de las vestiduras de Cristo sobre el Calvario", habitualmente conocido como "El Expolio", pintado para la sacristía, muestra un espléndido Cristo vestido de rojo, asediado por sus carceleros. Este cuadro suscitó el primero de los varios juicios que debió iniciar el artista contra sus contratantes estatales o privados que se negaban a pagarle, aduciendo que sus trabajos eran muy caros. Terminar este cuadro en particular le había costado dos años completos.

 

 

De "griego" a Maestro español

 

A partir de la conclusión en 1.586 de una de sus obras cumbres, "El entierro del conde de Orgaz", El Greco se convirtió en el máximo maestro de la península.

 

El cuadro, realizado para la iglesia de Santo Tomé en Toledo, se encuentra todavía en su lugar. Muestra a un noble toledano en su tumba (el cuadro se encuentra justamente sobre ella), rodeado por los santos Esteban y Agustín, el pintor e incluso su hijo. Hacia arriba, el alma del muerto asciende al cielo, densamente poblado de ángeles, santos y prominentes figuras políticas de la época.

 

"El entierro del conde de Orgaz" muestra ya la típica elongación longitudinal de las figuras, así como el horror vacui ("miedo al vacío"), características ambas que se harían más y más acusadas a medida que El Greco envejecía. Estos rasgos (aunque no tan exagerados) provenían del manierismo, que persistió en el trabajo de El Greco aunque había sido abandonado por la pintura internacional algunos años antes. Los colores manieristas, muy intensos e iluminados por luces fantasmales, son aquí constituyentes esenciales de la pieza.

 

Otra pintura clave es "La Trinidad", de tintes renacentistas italianos y un marcado estilo manierista. Las figuras son alargadas y dinámicas, dispuestas en zig-zag. Sorprende el tratamiento anatómico y las posturas extremadamente humanas de figuras de carácter divino, como Cristo o los ángeles. Los colores son ácidos, incandescentes y mórbidos, y, junto con un juego de luces en contraste, dotan a la obra de un aire místico y dinámico.

 

La intensa y personal visión del artista se enraizaba en su espiritualidad altamente cultivada. Sus lienzos tienen una profunda atmósfera mística que los emparenta con los escritos de sus contemporáneos Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz, aunque no hay pruebas de que El Greco los haya conocido personalmente.

 

Como hombre rico que poseía una gran casa en Toledo (había alquilado la mansión del Marqués de Villena, hoy Museo de El Greco) y era célebre, Doménikos se codeaba con intelectuales de élite y nobles poderosos de la corte. Fue amigo del poeta Luis de Góngora y de fray Hortensio Félix Paravicino, de los cuales hizo dos soberbios retratos. Es célebre su retrato "El caballero de la mano en el pecho", que ya en su época provocó grandes controversias entre los estudiosos a causa de su peculiar estilo.

 

También pintó paisajes de Toledo, aunque este género no era muy frecuentado por los pintores españoles.

 

Su vida, llena de orgullo e independencia, siempre tendió al afianzamiento de su particular y extraño estilo, evitando cuidadosamente las imitaciones. Coleccionó volúmenes valiosos que terminaron formando una maravillosa biblioteca. Un contemporáneo lo definió como un "hombre de hábitos e ideas excéntricos, tremenda determinación, extraordinaria reticencia y extrema devoción". Por estas u otras características, fue una voz respetada y un hombre celebrado, convirtiéndose en un artista incuestionablemente español. Fray Hortensio Félix Paravicino escribió de él, en un conocido soneto: "Creta le dio la vida , y los pinceles / Toledo...".

 

Demostró gran tendencia por la cultura española, ya que la tenía en la sangre.

 

 

Últimos trabajos

 

A partir de 1.590, las pinturas de El Greco comienzan a cargarse de una febril intensidad. Tanto "El bautismo de Cristo" (.1596-1.600) como "La adoración de los pastores" (1.612-14) muestran a las figuras de los personajes sagrados pulsando con una luz sobrenatural que proviene de los propios cuerpos. La naturaleza mística del episodio retratado se subraya por los divinos halos que rodean a los personajes.

 

La formación humanística de El Greco se evidencia en las obras de su último período, que incluyen personajes de la mitología grecolatina ("Laoconte", 1.610-1.614) o la Biblia (la inconclusa "Apertura del Quinto Sello"). Todas muestran la novedosa aproximación del artista a temas trillados, así como su profundo conocimiento de la cultura de su tiempo.

 

El Greco falleció el 7 de abril de 1.614 en Toledo, y está enterrado en la iglesia de Santo Domingo el Antiguo.

 

Muchas de sus obras (las que firmaba siempre en griego) se exponen en el Museo del Prado.

 

 

Su trastorno visual

 

"Adoración de los pastores", con las típicas figuras enlongadas oblicuamente. Si bien la característica elongación o deformación de arriba abajo de los personajes de El Greco ha sido atribuida a su gran devoción, patentizada en que los protagonistas tienden a "elevarse" hacia Dios, otros estudiosos han postulado una teoría diferente.

 

Ésta expresa que el pintor padecía una enfermedad oftalmológica denominada astigmatismo, provocada por un defecto de la curvatura del cristalino. Los pacientes astigmáticos ven las imágenes deformadas en uno un otro sentido.

 

La primera teoría, llamada "religiosa", se apoya en cinco puntos fundamentales:

 

 El alargamiento longitudinal de las figuras era un recurso muy usado en el arte religioso europeo, particularmente el Gótico.

Es una reconocida técnica para subrayar lo remoto y divino.

Todos los maestros e influencias de El Greco la utilizaban: el arte bizantino, la escuela veneciana y los manieristas italianos.

El astigmatismo deforma las imágenes sobre un solo eje, mientras que muchas figuras de El Greco están agrandadas tanto en sentido vertical como horizontal.

Por último, El Greco no parece haber utilizado este recurso en todas las figuras (como hubiese sido lógico en un astigmático) sino sólo en algunas. Hay diferencias entre las criaturas terrestres y las celestiales de "El entierro del conde de Orgaz": las primeras son normales mientras que las segundas son alargadas.

 

Estas consideraciones artísticas no son, sin embargo, capaces de invalidar la teoría llamada "médica". Esta última se apoya en las evidencias siguientes:

 

Las formas corporales de El Greco siempre muestran una ligera desviación oblicua, deformación llamada "elíptica", que es típica de los pacientes que sufren de astigmatismo oblicuo.

El astigmatismo es una de las enfermedades más comunes: sólo 1 de cada 3.000 personas está libre de él.

La tendencia a las formas elípticas se agudizó con la edad de El Greco, precisamente lo que sucede con los astigmáticos, cuyo defecto aumenta al envejecer.

Cuando se fotografían los cuadros de El Greco con una lente correctora del astigmatismo, la deformación elíptica y el alargamiento de los cuerpos desaparece.

Algunos biógrafos manifiestan que ciertos cuadros de El Greco fueron pintados con la ayuda de su hermano. Casualmente, los lienzos donde participó este son los que menos aberración elíptica padecen.

 

El médico argentino Dr. Carlos G. Musso, del Departamento de Nefrología del Hospital Italiano de Buenos Aires, suscribe a ambas teorías a la vez, ya que opina que no son incompatibles. El Greco puede haber utilizado el enlongamiento expresivo y "espiritual" de sus predecesores, pero también está convencido de que el artista sufría un alto grado de astigmatismo que fue agravándose al hacerse mayor.

 

 

 

"Giulio Clovio"

 

 

Texto tomado de varias enciclopedias e Internet.